Estoy conduciendo y la verdad no entiendo como fue que pasaron así las cosas, no se como pudieron crecer tanto. Me importa demasiado, ella no lo imagina, no puedo ser la amiga que ella necesita, me duele porque en verdad me esfuerzo, pero una relación no se trata de esfuerzo solamente, hay cosas que se dan de manera natural, o simplemente no se dan. Paso una tienda de conveniencia, me bajo y compro unos Lucky Strike, la verdad si se hacia donde me dirijo aunque no quisiera ir allá, conduzco como si estuviera dando vueltas solamente, pero yo se que ahí es donde voy a terminar. Yo intento ponerme en su lugar, intento recordar como es tener esa edad, pero aun así esos esfuerzos son en vano, no logro entender. Porqué sigue con Carlos? ella sabe que él no la ama, y toda esa situación no la hace feliz, porqué se aferra a pensar que esto es lo mejor que puede tener? o que es lo realmente piensa? no entiendo el empeño en seguir lastimándose de esta forma.
Suena mi celular, en realidad creo que debo cambiar mi ringtone, Jack Bauer no va con mi estado de ánimo de los últimos días. Lo saco de mi bolso y es Michelle, contesto y me pregunta que donde estoy, le digo que no se y que solo voy conduciendo; yo se perfectamente a donde voy. Pero me detengo, me pide que regrese a la casa, que quiere hablar, pero realmente yo no quiero; hay tantas cosas que han pasado en esa casa, no podría asociar el “arreglar las cosas” con vernos ahí para platicar. Tal vez es algo estúpido pero es real, mis papás nunca arreglaron los problemas que tenían entre ellos, ni los que tenían conmigo, al menos no platicando en esa casa, no creo que sea algo en el aire, la verdad no soy supersticiosa y no quiero que suene así, pero de alguna forma los fantasmas del pasado a veces los escucho que siguen rondando por ahí.
Me estaciono, y le pido que hablemos por teléfono o que entonces mejor hablemos mañana.
- Izzie, quiero arreglar las cosas
- Yo también pero que te digo? No quieres escuchar lo que pienso. Estoy ya cansada de hablar de lo mismo y que tu no quieras escuchar, mejor ya lo dejamos así, serás mi hermana eso no va a cambiar nunca, pero no puedo estar así, a ti no te importa, y si a ti no te importa a mi menos Michelle. Intento respetar tus decisiones porque te amo y las cosas que pasan no cambian el hecho de que te amo. Piensas diferente a mí y no logro entenderte.
- Pues hablemos. La verdad lo siento, no debí meterme en tus cosas, pero tu también dijiste cosas que me dolieron, yo estoy con Carlos y no tienes derecho a decirme como debo llevar mi relación. Si yo quiero estar con él, voy a estar con él, me haga o no feliz.
- OK! está con él, no me importa, entiendo que lo ames, yo también he estado ahí, sé cómo es amar. Solo toma en cuenta que una sola vez se puede entregar el corazón completamente y una vez que lo entregas ya no hay marcha atrás, las cosas se podrán acabar en un futuro con esa persona, y te puedes alejar lo más que puedas de él, pero nunca tendrás de vuelta tu corazón. Es una suerte que hayas encontrado a esa persona tan pronto, hay gente que pasa su vida buscando alguien a quien amar y nunca lo encuentra. Tu ya la encontraste, que bueno, pero piensa bien las cosas, porque es divertidísimo amar, pero es más hermoso amar y ser correspondido en la misma medida.
- Si ya lo sé, yo ya entregué mi corazón, esa fue mi decisión, ya la tomé y no quiero que nunca me vuelvas a tocar el tema. Ya no me voy a meter, pero tampoco te metas tú.
- Ah! entonces tu quieres que seamos amigas light! no muchas gracias, de esas ya tengo un montón. Mejor seremos solo hermanas sin alguna otra relación. No te contaré mis cosas y tu no me contarás las tuyas, que tipo de “amigas” seríamos si solo habláramos de cosas superficiales y nunca comentáramos de las cosas y/o personas que realmente nos importan.
- Isabel, no llores!
- Cómo no voy a llorar? Eres mi mejor amiga, y me estás diciendo que ya no lo podemos ser! Me dices que ya no me meta y que tu no te meterás! Para mi no solo eres mi hermana, eres mi mejor amiga, no lo entiendes? Lo siento si te fallé, las cosas se salieron de control y no tenían porque haber salido así, pero ya pasaron las cosas de esta forma, ahora qué podemos hacer? No creo que haya mucho, ya se jodió todo.
- Claro que no! es solo que por ahora no quiero hablarte de Carlos, ni quiero que tu me hables de Diego. Podemos hablar de cualquier otra cosa. No pasa nada.
- OK! No pasa nada! Ya duérmete y hablamos mañana, ahora no quiero hablar más.
- Pero a dónde vas? Ya vienes hacia la casa?
- No, mmm… tal vez… la verdad no. No se a donde voy, pero a la casa no.
- Ven a la casa por favor.
- Duérmete, mañana hablamos.
Que mal sabor de boca me queda después de discutir con Michelle, me limpio los ojos y vuelvo a subir el volumen de la música del carro, está “The fool on the hill” de The Beatles. Que triste pensar en ese “fool” hablando perfectamente claro y siendo ignorado. Todos piensan que es raro o esta loco, pero en realidad el sabe que está bien. Se que suena dramático y en realidad no lo es tanto, solo me siento así con Michelle, no con las demás personas, pero resulta que hay un pequeño detalle, que ella es de las personas que más me importan. Y es que estoy cansada de ver esa mueca disfrazada de sonrisa, hace mucho tiempo que veo sus ojos cansados, veo sus esfuerzos por ser feliz y me parecen tan inútiles como los esfuerzos de una mariposa tratando de huir cuando la tomas por las alas. No entiendo cómo creció tan pronto, y que fue lo que pasó, no entiendo donde estaba yo cuando todo esto comenzó y me duele no haber estado ahí para ella.
Tomo mi teléfono nuevamente, y recorro mis números frecuentes, hace tiempo les puse AA al inicio de cada uno para tenerlos al inicio de mi lista de contactos. Los recorro, con mi pulgar señalo de arriba hacia abajo y no se a quien le puedo marcar. En estos momentos nunca se me apetece hablarle a alguien. Pero al mismo tiempo tengo muchas cosa que decir y de alguna forma quisiera expresarlas, a veces por eso me gusta escribir, hay cosas que no tengo a quien decírselas y no siempre es porque sean muy secretas sino que muchas veces pienso que a nadie le interesan, son solo pensamientos aleatorios en mi mente flotando por ahí. Me da pereza explicarselas a alguien más, cuando encuentras alguien que entiende ese tipo de cosas, cuando esa persona te escucha atentamente y les encuentra sentido a tus pensamientos locos, entonces sabes que hay algo especial. Pero eso es muy raro, casi nunca pasa. Sin embargo, hay en mí como en muchos, una enorme necesidad de hablar por todos los que callan, pero a veces no hay alguien que escuche.
Suena mi celular, en realidad creo que debo cambiar mi ringtone, Jack Bauer no va con mi estado de ánimo de los últimos días. Lo saco de mi bolso y es Michelle, contesto y me pregunta que donde estoy, le digo que no se y que solo voy conduciendo; yo se perfectamente a donde voy. Pero me detengo, me pide que regrese a la casa, que quiere hablar, pero realmente yo no quiero; hay tantas cosas que han pasado en esa casa, no podría asociar el “arreglar las cosas” con vernos ahí para platicar. Tal vez es algo estúpido pero es real, mis papás nunca arreglaron los problemas que tenían entre ellos, ni los que tenían conmigo, al menos no platicando en esa casa, no creo que sea algo en el aire, la verdad no soy supersticiosa y no quiero que suene así, pero de alguna forma los fantasmas del pasado a veces los escucho que siguen rondando por ahí.
Me estaciono, y le pido que hablemos por teléfono o que entonces mejor hablemos mañana.
- Izzie, quiero arreglar las cosas
- Yo también pero que te digo? No quieres escuchar lo que pienso. Estoy ya cansada de hablar de lo mismo y que tu no quieras escuchar, mejor ya lo dejamos así, serás mi hermana eso no va a cambiar nunca, pero no puedo estar así, a ti no te importa, y si a ti no te importa a mi menos Michelle. Intento respetar tus decisiones porque te amo y las cosas que pasan no cambian el hecho de que te amo. Piensas diferente a mí y no logro entenderte.
- Pues hablemos. La verdad lo siento, no debí meterme en tus cosas, pero tu también dijiste cosas que me dolieron, yo estoy con Carlos y no tienes derecho a decirme como debo llevar mi relación. Si yo quiero estar con él, voy a estar con él, me haga o no feliz.
- OK! está con él, no me importa, entiendo que lo ames, yo también he estado ahí, sé cómo es amar. Solo toma en cuenta que una sola vez se puede entregar el corazón completamente y una vez que lo entregas ya no hay marcha atrás, las cosas se podrán acabar en un futuro con esa persona, y te puedes alejar lo más que puedas de él, pero nunca tendrás de vuelta tu corazón. Es una suerte que hayas encontrado a esa persona tan pronto, hay gente que pasa su vida buscando alguien a quien amar y nunca lo encuentra. Tu ya la encontraste, que bueno, pero piensa bien las cosas, porque es divertidísimo amar, pero es más hermoso amar y ser correspondido en la misma medida.
- Si ya lo sé, yo ya entregué mi corazón, esa fue mi decisión, ya la tomé y no quiero que nunca me vuelvas a tocar el tema. Ya no me voy a meter, pero tampoco te metas tú.
- Ah! entonces tu quieres que seamos amigas light! no muchas gracias, de esas ya tengo un montón. Mejor seremos solo hermanas sin alguna otra relación. No te contaré mis cosas y tu no me contarás las tuyas, que tipo de “amigas” seríamos si solo habláramos de cosas superficiales y nunca comentáramos de las cosas y/o personas que realmente nos importan.
- Isabel, no llores!
- Cómo no voy a llorar? Eres mi mejor amiga, y me estás diciendo que ya no lo podemos ser! Me dices que ya no me meta y que tu no te meterás! Para mi no solo eres mi hermana, eres mi mejor amiga, no lo entiendes? Lo siento si te fallé, las cosas se salieron de control y no tenían porque haber salido así, pero ya pasaron las cosas de esta forma, ahora qué podemos hacer? No creo que haya mucho, ya se jodió todo.
- Claro que no! es solo que por ahora no quiero hablarte de Carlos, ni quiero que tu me hables de Diego. Podemos hablar de cualquier otra cosa. No pasa nada.
- OK! No pasa nada! Ya duérmete y hablamos mañana, ahora no quiero hablar más.
- Pero a dónde vas? Ya vienes hacia la casa?
- No, mmm… tal vez… la verdad no. No se a donde voy, pero a la casa no.
- Ven a la casa por favor.
- Duérmete, mañana hablamos.
Que mal sabor de boca me queda después de discutir con Michelle, me limpio los ojos y vuelvo a subir el volumen de la música del carro, está “The fool on the hill” de The Beatles. Que triste pensar en ese “fool” hablando perfectamente claro y siendo ignorado. Todos piensan que es raro o esta loco, pero en realidad el sabe que está bien. Se que suena dramático y en realidad no lo es tanto, solo me siento así con Michelle, no con las demás personas, pero resulta que hay un pequeño detalle, que ella es de las personas que más me importan. Y es que estoy cansada de ver esa mueca disfrazada de sonrisa, hace mucho tiempo que veo sus ojos cansados, veo sus esfuerzos por ser feliz y me parecen tan inútiles como los esfuerzos de una mariposa tratando de huir cuando la tomas por las alas. No entiendo cómo creció tan pronto, y que fue lo que pasó, no entiendo donde estaba yo cuando todo esto comenzó y me duele no haber estado ahí para ella.
Tomo mi teléfono nuevamente, y recorro mis números frecuentes, hace tiempo les puse AA al inicio de cada uno para tenerlos al inicio de mi lista de contactos. Los recorro, con mi pulgar señalo de arriba hacia abajo y no se a quien le puedo marcar. En estos momentos nunca se me apetece hablarle a alguien. Pero al mismo tiempo tengo muchas cosa que decir y de alguna forma quisiera expresarlas, a veces por eso me gusta escribir, hay cosas que no tengo a quien decírselas y no siempre es porque sean muy secretas sino que muchas veces pienso que a nadie le interesan, son solo pensamientos aleatorios en mi mente flotando por ahí. Me da pereza explicarselas a alguien más, cuando encuentras alguien que entiende ese tipo de cosas, cuando esa persona te escucha atentamente y les encuentra sentido a tus pensamientos locos, entonces sabes que hay algo especial. Pero eso es muy raro, casi nunca pasa. Sin embargo, hay en mí como en muchos, una enorme necesidad de hablar por todos los que callan, pero a veces no hay alguien que escuche.

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