miércoles, enero 09, 2008

Deadline... mission acomplish XD

A petición del público ya subi el tomo I y tomo II de la espolvoridad. Aun hay mucho mas en mi cabeza a ese respecto, pero a veces las ideas se quedan volando entre pensamientos cotidianos, promesas antiguas y preocupaciones vanas futuras, y dentro de esa sopa de líneas se va perdiendo un poco el sentido. Pero no temaís, pronto habrá mas spolvority, hay que entenderla ya que es la gasolina que alimenta el motor que nos mueve. La espolvoridad va más allá de empanadas de cajeta de Nuevo León dentro de la bolsa de Gizz, la espolvoridad es un concepto tan extenso y a la vez muy particular... pero bno, basta ya de palabrería sin sentido.

Quiéroles reteharto!
Gros bisous!

paz y luces!

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"les choses simples sont difficiles á expliquer." Henri Matisse

Espolvoridad 15:08 hrs.


Estoy en la entrada de mi cuarto, de pie, recargada en el marco de la puerta, contemplándolo. Para mí, mi hogar siempre será donde me sienta feliz, puede ser aquí o en otra ciudad, en esta casa o incluso en la calle, podría ser simplemente en los brazos de Diego sin importar donde estemos. Pero de alguna forma si siento que estoy dejando una parte importante de mí aquí. Aun no hago mis maletas, creo que llevaré un equipaje ligero, y poco a poco me llevaré mis cosas. Tengo que vestirme rápido, además de que el cabello mojado me está empapando la espalda, Sandra va a pasar por mí en un segundo. No tengo tiempo para nostalgias, por más placenteras que parezcan. Ya casi se termina todo esto de la esuela para mí. Tengo todos mis créditos y materias aprobadas. Solo faltan unos pequeños detalles a mi tesis y voila!

Mientras me visto me preguntó como será vivir en la capital. Pues la última vez que viví ahí solo comía papilla, jugos y leche, me llevaban a todos lados, no podía moverme a donde yo quería, no había independencia en lo absoluto, pero bueno no es tan malo si tienes menos de dos años. Ahora regreso a la tierra que me vio partir con tantas esperanzas de que algún día regresara. En ocasiones el futuro incierto me provoca un poco de miedo y a la vez felicidad, creo que disfruto ese sentimiento de aventura que provoca revuelcos en el estomago, muy similares a los que provoca el enamoramiento, al menos similares para aquellos que aún no se han aventurado a amar en verdad.

Sandra pasa por mí y me marca al celular para que baje, con el cabello hecho un desastre y mojando todo lo que queda a su paso, meto lo indispensable a mi bolsa y bajo las escaleras a prisa. Vamos a la escuela a buscar asesoría de unos maestros para el examen profesional. Ella se desocupa antes que yo, así que ella se va a comer mariscos en “La Tripa” yo no disfruto tanto comer mariscos, solo la Jaiba a la Frank, es un manjar, pero a todo el mundo le vuelven locos los mariscos, tal vez es su lado afrodisíaco que yo todavía no he podido explotar, o tal vez es otra cosa, la verdad no tengo idea. Me voy a una banca que está debajo de unas escaleras, saco mi i-pod y un libro que me prestó el novio de Val, busco el separador para continuar con la lectura. No logro concentrarme, sigo pensando en lo que me espera en otra ciudad.

En verdad el futuro no me intimida, me gusta pensar que estoy construyendo algo, y que todo lo que hago importa, no solo es para mí, sino que tiene trascendencia. Pienso en mi sangre y creo que mi sangre habla por generaciones, para llegar a mi código genético exacto pasaron muchas generaciones y cada una aporto algo, es una cadena de herencia genética infinita. Hay gente que piensa que si nadie lo vio no cuenta, se dice a sí mismo si nadie ve entonces no afecta. Pero que tontería tan inmensa, si yo estoy a dieta y mi nutriólogo no está a lado de mí, no puedo comer lo que yo quiera pensando en que no afectará porque no me está viendo. Lo que me coma me engordará y a lo mejor en el momento no lo notarán los demás, pero por dentro mi organismo tendrá más grasa –o lo que sea que sucede cuando uno come hamburguesas-, y al final se notará y si habrá una diferencia. Decir que no importa es una mentira enorme, lo que yo haga por pequeño que sea importa, aun si solamente yo lo sé, importa, todo lo que yo hago importa. Y todo esto no es para decir “¡Hey Dios está viendo todo!” porque esa no es la intención, no es para intimidar, sino para exhortar, hay que sacudirse la flojera y comprometerse, alguien una vez dijo en una platica que la calidad de vida va directamente relacionada con el número de compromisos que uno tenía, y por compromisos se refería a comprometerse con proyectos, de vida, de trabajo, personales en familia, con amigos, pero punto es tener sueños, metas y trabajar para lograrlas. Hay gente que se la pasa toda vida diciendo “todo me pasa a mí” y no se dan cuenta en es todo lo contrario “todo pasa para mí” volvemos a las ideas egoístas, pero en verdad se puede pensar que todas las cosas que pasan pueden ser de alguna forma un impulso, una descarga eléctrica, hasta un zape para hacernos reaccionar, para motivarnos y hacer las cosas y no solo soñarlas.

En el libro que estaba leyendo de pronto Florentino Ariza se deprime demasiado por desamor, y este cuadro me recuerda mucho a Michelle, a veces quisiera decirle que la entiendo, que por lo que está pasando, pero a veces no le veo el sentido, cuando te estas ahogando no necesitas una descripción a detalle del agua, lo que quieres es un salvavidas, una cuerda, algo que te ayude a salir. Pero a veces dudo que Michelle quiera dejar de sentirse así. Lo malo es que a veces le digo cosas un tanto duras, y es que yo hablo tal cual todos los pensamientos de mi cabeza, y en un descuido hasta puedo hablar los tuyos también. Pero tampoco hay que creer que soy la persona más transparente del mundo, tengo uno que otro secreto por ahí en un rincón de mi cabeza, pero bajo llave, y la llave está en un lugar que ni yo recuerdo, para que en mis momentos de transparencia extrema no vayan a salir disparados por la borda.

Sin poder lograr un avance significativo en mi lectura, salgo de la universidad, quiero ver a Michelle, me sigue preocupando, tomo un bus. y durante el camino escucho música pero en verdad sin prestarle atención, realmente estoy pensando en él, a veces me da miedo pensar en la posibilidad de que pase el restote mi vida sin él. Extraño mucho a Diego estos días que no está conmigo, es increíble como dentro de mi vida que tanto lucho por mantenerla independiente, llego a estar tan ligada a alguien, que se vuelve parte de mí. Una vez Diego y yo fuimos a acampar, caminamos por horas en la montaña, hasta que encontramos el lugar perfecto, instalamos la tienda, prendimos fuego y nos sentamos a calentar malvaviscos, las estrellas salieron antes de que los malvaviscos estuvieran listos, platicamos de cosas simples, pero importantes. Después de comernos el paquete de malvaviscos nos recostamos sobre nuestras espaldas, tomados de la mano, contemplando las estrellas. Hablamos de lo infinito del universo, de todos los planetas, satélites, meteoritos, agujeros negros, y demás cosas extrañas que suceden allá afuera. Le pregunté que sería si tuviera que escoger entre todas las cosas que hay allá en el espacio, o aquí en el espacio, la verdad no se como se dice propiamente. Me contestó que sería un agujero negro, me dio sus razones y sonaban bastante aceptables e interesantes incluso. Y me preguntó qué escogería yo, y aunque no había pensado mi respuesta antes de que él me lo preguntara, no lo pensé ni un segundo, y contesté “polvo estelar”. No estoy segura si en verdad sucedió o fue solo un sueño.

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“La convenció de que uno viene al mundo con sus polvos contados, y los que no se usan por cualquier causa, propia o ajena, voluntaria o forzosa, se pierden para siempre” Gabriel García Márquez – El amor en los tiempos del cólera

Espolvoridad 02:49 hrs.



Regreso de “El Faro”, estuve ahí con Vincent, mis papás salieron de la ciudad así que no hay prisa por llegar temprano, entro a la casa y está Michelle viendo la televisión, nada en particular; me acuesto alado de ella, y le agarro su cabello despeinándola. Comienza a llorar y eso me parte el corazón, mis papás llevan una semana fuera de la ciudad y ayer yo no llegué a la casa a dormir me quedé con Val, pues tiramos chal hasta amanecer y al parecer Michelle tampoco durmió anoche, Carlos fue a la casa a verla y estuvieron ahí platicando y demás, tampoco soy ingenua, es mi hermanita y todo pero también tuve 17 años. Los papás de Carlos se dieron cuenta que su hijo no estaba y hablaron a cada amigo que ellos conocían, al final le hablaron a Michelle y la tarada contesto y dijo que ahí estaba Carlos, se enojaron enormemente con él, y les prohibieron verse. Suena bastante Romeo + Juliet, pero es real. Mandaron a Carlos a casa de su abuelo para pasar el resto de sus vacaciones. Michelle está muy triste, pero en realidad no hay algo que pueda hacer. Yo ya pasé por ahí y creo que pudo haber sido mucho peor, pero en el momento se siente horrible, traté de calmarla, le dije que todo estaría bien. Le cuento sobre la vez que mi mom encontró a Diego en mi cuarto a las 3 am, fue bastante peor, al menos mis papás no saben sobre Carlos, de haber sabido hubieran reaccionado peor que los papás de Carlos, y entonces el drama se hubiera incrementado exponencialmente.

Los seres humanos nos movemos por energía. Gran parte de esa energía es generada por los sentimientos. Y no necesariamente los sentimientos más puros o bellos son los que nos llenan de energía, pues muchas veces hay sentimientos negativos pero intensos los que mueven a las personas. Desde pequeños nos vamos acostumbrando a reaccionar de un mismo modo ante las mismas situaciones, y poco a poco en nuestra cabeza se crean redes por donde se vuelve más fácil el paso de la información, de manera que la próxima vez que sucede algo similar, el cerebro ya tiene un patrón de respuesta y en cada ocasión se vuelve más fácil reaccionar de esa misma forma y en un tiempo más corto. Al paso del tiempo sucede un fenómeno, nos encontramos reaccionando de una misma forma aun antes de darnos cuenta. Lo peor llega cuando tu cuerpo está tan acostumbrado a reaccionar de ese mismo modo y comienza a liberar sustancias que propician esos sentimientos. Y entonces nos encontramos personas depresivas que aun independientemente de las situaciones se sienten tristes, ya que de forma fisiológica su cuerpo se lo provoca. Por otro lado hay personas que se enojan fácilmente aun por cosas que no tiene sentido. Sus estructuras en su cabeza, les ayuda a tener reacciones de ira exagerada, por pequeños detalles, aun cuando después se sientan mal de su reacción.

Pero el argüende no termina ahí. Hace unas horas Carlos le marcó por teléfono a Michelle le dijo que ya todo se había terminado, uno podría creer que toda la situación con sus papás le hizo pensar dos veces sobre la relación, pero esa razón es la más distante de la realidad. A Carlos le dijeron que Michelle había tenido queberes con un amigo de él, mientras ellos dos andaban. Me contó todas las cosas que le gritó por teléfono, le dijo una sarta de cosas horribles, no se como se las aguantó sin contestarle nada. Y es que cuando Carlos se enoja pierde el control, dice y hace cosas que la situación no amerita. Colgaron y ella como era de esperarse sintió que el mundo se acababa. La verdad yo estoy cansada de ver a Michelle así, la veo triste todo el tiempo, pero creo que ya se está acostumbrando a ese sentimiento.

Momento! creo que entonces esto es algo bien jodido, todo este asunto de que tu cerebro ya sabe como reaccionar y hasta te provoca esos sentimientos liberando sustancias, porque entonces estamos destinados a pasar el resto de la vida deprimidos, o enojados, o tal vez incluso demasiado felices y valiéndonos burger todo. Me rehúso a creer que no hay nada que se pueda hacer, porque entonces donde queda el libre albedrío, ya que siguiendo con este supuesto nuestro cerebro comienza a “decidir por nosotros”. Creo que para la gente común vivir así debe ser bastante cómodo porque cada vez necesitan pensar menos, su cerebro reacciona y lleva a cabo el pensamiento por su cuenta.

Yo pienso que hay una forma de cambiar todo esto. La clave, como bien me lo dijo Armando, es ser observador, y es que Armando tiene alma de científico, y creo que tiene razón en este punto, a veces sale con ideas bien descabelladas y es interesantísimo debatirlas con él, recuerdo las largas caminatas que dábamos de la playa a su casa platicando de mil cosas, debatiendo, argumentando y la verdad la mayoría de las veces simplemente alegando, pero debo admitir que en ese tiempo me la pasé rebién. Y en si esta onda de ser observador me agrada, no se que tanto es porque esté de acuerdo y que tanto es porque tengo una necesidad de responderme a todo esto, y pues la eminente ausencia de otra respuesta no me deja muchas alternativas; pero aceptemos su propuesta, por los motivos que sean, no es tan mala realmente.

Ser un observador se refiere a que cuando suceda algo y reaccionemos de manera inconsciente debemos detenernos un segundo y pensar en como pasaron las cosas ver porqué reaccionamos así, ver si fue algo exagerado o un poco irracional o si es una reacción normal. Tampoco hay que satanizar los sentimientos como la tristeza, pues muchas veces es necesario, cuando Peanut –un cachorrito cocker spaniel color miel, que le hacía buen honor a su nombre- murió yo me sentí muy triste y lloré, y aunque ahora que lo recuerdo siento pena por su anticipada muerte no me deprime. Una vez que se identifica la reacción “no sana” por así llamarle podemos proceder a identificar el factor que la detonó, a veces en una situación problemática hay un pequeño detalle que es el que nos hace explotar, a veces es una palabra que alguien dice, de alguna forma para nosotros es más ofensiva, o la relacionamos con algo particularmente negativo y de ahí surge la reacción exagerada.

Abrazo a Michelle ya son las 3:33, ojalá el reloj marcara mas de 24 horas, podríamos pedir deseos incluso a las 33:33 horas. En la televisión esta cantando Feist, con coreografías sencillas pero la mar de divertidas, yo canto con voz muy bajita “1, 2, 3, 4 tell me that you love me more…” Michelle llora en posición fetal su cabeza sobre mi brazo, le acaricio la cabeza, en verdad me importa demasiado, tal vez es la sangre que compartimos que corre por todo nuestro cuerpo, o tal vez es que en alguna forma veo mucho más que sangre de mí en ella. A veces quisiera contarle todas las cosas que he vivido y que he aprendido, para que ella esté un paso adelante de donde yo estaba a su edad. Pero cada vez que pienso sobre esto me parece más estúpida la idea, ella va a ir aprendiendo a su paso, hay mil cosas en las que me supera y en verdad estoy muy orgullosa de ella. Es una niña increíble. Ya pasó una hora más y Michelle ya está dormida. Es increíble como el mundo sigue girando aun cuando cerramos nuestros ojos, cuando estaba pequeña solía pensar que todo era como una película que giraba en torno a mi y todos los personajes existían porque yo los veía, pero cuando ya no estaban en “escena” desaparecían como si no tuviera una vida propia. Es una suposición un tanto egoísta, pero que se puede esperar de una niña de seis años. Que bueno que no todo gira en torno a mí, que bueno que los demás son individuos con vidas propias. ¿Pero en realidad son propias? ¿Realmente somos dueños de nuestras vidas? ¿Estás haciendo lo que quieres tal y como lo quieres? Mmmm... who knows? Don't forget “Life’s like pizza, even when it’s bad, is always good”.

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“Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado.” Gabriel García Márquez – El amor en los tiempos del cólera